Entertainment

“No lo conté por vergüenza” – Revista Paparazzi


En los últimos días, la condena por mala praxis a Aníbal Lotocki llevó a Matilda Blanco a contar lo que le pasó en 2018 cuando, por el afán de verse mejor, cayó en manos de una médica, conocida suya, que hizo un desastre y la obligó a someterse a tratamientos, cirugías reconstructivas y a tomar medicación de por vida.

Después de hablar de su horrible experiencia en A la tarde, Matilda brindó más detalles en una entrevista a La Nación en la que contó todo lo que sucedió a partir de que visitó a esa supuesta eminencia de la cirugía estética que le arruinó la salud y la llenó de miedo y vergüenza.

Todo empezó por unos mínimos retoques: “Yo quería hacerme un pequeño touch en la pancita y sacarme un poco de piel, porque había engordado y adelgazado un montón de veces, entonces tenía un rollito”.

“La realidad es que ella no tenía experiencia en ese tipo de intervenciones, pero decidí hacerme una dermolipectomía o abdominoplástica. Más allá de sacar la piel sobrante, también hay que cerrar los músculos abdominales”, explicó la ex Corte y confección.

“Cuando ella me hizo la operación, sacó piel y no grasa porque no había casi, pero igualmente tendría que haberlo hecho. Y lo que no hizo tampoco fue cerrar la pared abdominal y con el tiempo se me hizo una hernia, lo que significa que la operación estaba incompleta”, siguió.

La panelista comentó que además le había quedado una cicatriz fea, como “una especie de huevo”. “No entendía qué pasaba, pensaba que era grasa otra vez”, recordó. Pero hubo más, porque esta persona también decidió retocarle la cara interna de las piernas con una “mini lipo”, una técnica que ya no se hacía.

Luego de la operación, vino lo peor para la asesora de imagen. “Se me empezaron a hinchar las piernas, y tuve miedo de que fuera una trombosis. Me hice un montón de estudios en la Fundación Favaloro, muy dolorosos, la pasé muy mal”.

“Me inyectaban un líquido a través de los dedos y no me bajaba la inflamación. Me hice drenaje linfático pero no tenía resultados hasta que un flebólogo llegó a la conclusión de que me habían lipoaspirado parte de las linfas y por eso no drenaba, porque no tenía con qué”, siguió.

A Matilda le llevó meses recuperarse, para colmo, la cirujana la dejó a la deriva, porque a los tres días de operarla, se fue a Miami. “Yo la llamaba para contarle que estaba mal, que no me bajaba el edema de las piernas, que cada vez estaban más hinchadas, pero ella me atendía a cualquier hora o, a veces, ni me respondía”.

La mala praxis tuvo sus consecuencias: “No pude calzarme durante mucho tiempo, tuve que usar medias de descanso y todavía hoy las uso si tengo un viaje o necesito estar mucho tiempo parada. Y calzo un número más. De por vida, tengo que tomar una medicación”.

Finalmente, Blanco dio con un especialista en cirugía plástica y reparadora. “Programamos una operación para el año pasado y finalmente el doctor dio en la tecla; fue una operación bastante larga pero logró cerrar mi pared abdominal”, contó.

Hoy, después de tratamientos y mucho tiempo, Matilda está bien, aunque todavía sufre al recordar lo que atravesó y está decidida a iniciar acciones legales contra esta persona que, se suponía, era de su confianza.

“Siento que tengo que contar mi historia para que otras no se operen con cualquiera y se arruinen la vida, el cuerpo, la salud. Confieso que me costó muchísimo contarlo, me daba vergüenza porque la realidad es que lo primero que dice la gente es ‘que se embrome, ¿para qué se operó?´”, cerró.

Más información en paparazzi.com.ar




Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.

close