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«Sufrí abuso de poder de parte de mi…» – Revista Paparazzi


Sabalero. Midachi. Peronista. En vías de deconstruirse. Comediante. Buen amigo. Santafesino. Profesor de educación física. Padre atento y preocupado. Marido un poco celoso. Remador como pocos de todas las notas que le hacen. Polémico. Todo eso en una sola persona, sí. Así es Dady Brieva, a quien muchos años de terapia le sirvieron para agregar otra cualidad a todas las que tiene: ahora se anima a contar las cosas que antes callaba o escondía detrás de la coraza de “macho que no sufre”.

Dady visitó a Moria Casán en su nuevo programa de Canal 9, que poco a poco se va transformando en el “nuevo confesionario” de los famosos argentinos. Por allí pasó María Leal y contó que estuvo seis años en pareja con Sandra Miahnovich, algo que no se sabía. Después pasó Betiana Blum y también hizo una serie de consideraciones explosivas. Ahora, el Midachi contó codas de su infancia que sensibilizaron a la audiencia.

Moria estaba hablando de los abusos de poder, y Dady le dijo que a eso y a la falta de respeto las considera situaciones inaceptables. Entonces, la diva fue directo al hueso y le preguntó si alguna vez en su vida había sufrido algún abuso de poder. “Seeeee, por supuesto”, le contestó él. Ella quiso saber un poco más y hurgó en cuanto a quién había sido el responsable. “Mi viejo”, informó.

“Mi viejo me cagó a palos, obvio. El era policía de Santa Fe. Donde le quedaba un poco de espacio y veía, ahí me daba. En esa época era normal”, contó Dady.

“En esa época estaba aceptado, naturalizado como se dice ahora. Eran cosas que no se cuestionaban o ni siquiera se preguntaban. Mi viejo era de la policía de Santa Fe”, contó Dady. “Pero esperá -lo atajó Moria- mi papá era un militar y nunca sufrí abuso de parte de él”. “Bueno, vos eras una nena y yo un varón. No es poca cosa. Ahora por ahí no, pero para aquella época era una gran diferencia. Yo nací en el 57, no en el dos mil y pico”, remarcó el santafesino.

Ehhh…. mi viejo era bravo. Bravo, bravo eh… Obvio que me cagó a golpes. Me pegó por todos lados. Donde él veía lugar, aplicaba…. Donde quedaba el aire. Era normal en la época. Nosotros éramos 5. Papá, mamá, y mis dos hermanas. Mamá era profesora de serigrafía y grabado recibida en la escuela Mantovani. Muy antiperonista. Muy cajetuda. Una vez entró a la cocina y su mamá, mi abuela, le dijo “esas manos no nacieron para entrar a la cocina”, dijo.

Posteriormente, Moria le preguntó si el papá alguna vez le pegó a la madre, y él le respondió “y bue….algo habrá habido, seguramente”. “Me costó años de terapia poder hablar estas cosas, pero ahora las puedo decir”. Mejor así, Dady.

Más información en paparazzi.com.ar




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